Su curiosidad la llevó de un videoclub de barrio a las salas de festivales internacionales. Con una trayectoria que cruza cine, literatura y docencia, Malu Furche se integra como guionista estable de JUNTOS.
“Chim chimenea, chim chimenea / chim chim cheró…”. En el Londres de Mary Poppins (1964), Dick Van Dyke cantaba y una pequeña Malu Furche miraba la pantalla sin levantarse ni pestañear, totalmente deslumbrada. No sabe si recuerda la escena o si su memoria la inventó tras oírla tantas veces en su familia. Al menos según su mamá, esa es la versión oficial.
El deseo de estudiar cine llegó después, con El gran pez (2003), de Tim Burton. “Yo era adolescente; todavía quedaba un videoclub cerca de mi casa. ¡Arrendábamos DVDs! Cuando la vi pensé: ‘Qué lindo contar historias’”, recuerda.
Licenciada en Dirección Audiovisual y en Estética por la Universidad Católica de Chile, y con un Máster en Escritura Creativa en la NYU, Furche ha trazado una ruta hecha de guiones, libros y docencia. Ha trabajado como guionista en Robar a Rodin (2017) y Oro Amargo (2025); publicó los libros Islas de calor y Reina del Tamarugal, ambos con Editorial La Pollera; y lleva años dando clases sobre guion y escritura creativa.
“Con el tiempo entendí que lo mío es contar historias, pero cada una pide su forma. Algunas funcionan como documental; otras, como cortometraje, novela u obra de teatro. Me atrae encontrar el molde que le permite a cada historia desplegarse”, dice.
En la página en blanco, todo es posible
A Malu le fascina escribir; el rodaje, no tanto. “Me parece muy sacrificado. La escritura también, pero su intensidad es otra. En la página en blanco todo es posible: luego habrá presupuesto y realidad, pero ese instante sin límites me apasiona”.
Robar a Rodin (2017) fue su primer gran proyecto. El documental rescata el mediático robo de una escultura de Rodin en el Museo Nacional de Bellas Artes, en 2005, y su insólita devolución como performance. “Investigamos por años. Era un caso policial, artístico, cómico y psicológico. Ese conocimiento nos permitió escribir con propiedad y llegar al rodaje sabiendo qué queríamos”, cuenta sobre el trabajo de guion junto a Sebastián Rioseco y Cristóbal Valenzuela, director de la película.
En paralelo, Furche ha empujado proyectos de ficción. El más reciente es Petra y el sol, cortometraje en stop motion que dirigió junto a Stefi Malacchini, y que recientemente recibió la Mención Especial del Jurado en la categoría Cortos Animados del Festival de Cine de Tribeca.
Para Malu hacer cine “es construir mundos, vivir otras vidas y permitir que el público también lo haga. Escribir me permite ser muchas personas a la vez”.
Escribir JUNTOS
Malu fue alumna de Francisco Hervé. “No me fue bien en su curso, porque no me gustaba dirigir, pero mi guion sí estaba bueno”, se ríe. Sin embargo, el encuentro con la productora no se dio hasta que fue vecina de Moisés Sepúlveda. Y tras conocerse se sumó a la postulación de un proyecto.
Desde entonces ha trabajado en Una operación delicada, Que se acabe todo y Oro Amargo, la única estrenada hasta la fecha. “En Oro Amargo mi aporte fue de género: cómo sostener el suspenso y la emoción para llegar a un gran tercer acto. Cada proyecto trae sus desafíos; a veces los problemas terminan siendo su mayor fuerza”, dice.
Ahora, como guionista estable de JUNTOS, acaba de comenzar a trabajar en La Velera junto a Francisco Bermejo, Moisés Sepúlveda y Francisco Hervé: un largometraje que entreteje documental y ficción para explorar el misterio del bosque chilote. “La realidad suele ser más delirante que la ficción; el híbrido permite lo mejor de ambos mundos: anclaje en lo real y herramientas de la ficción para potenciarlo”.
En cada proyecto, Malu se sienta frente a la página en blanco con la certeza de que ahí todo es posible. Hoy, su voz fortalece al equipo de JUNTOS, escribiendo historias que nos entretienen, emocionan y hacen reflexionar.