Tres destacados actores exploran las capas invisibles del poder, la confianza y la corrosión moral en una historia inspirada en uno de los casos más tensos del Chile reciente
Que Se Acabe Todo es protagonizada por Paulina García que interpreta a María Angélica Zari, una gerenta intermedia cuya vida se desordena cuando la estructura que la sostiene comienza a revelar su fragilidad ética. Es un personaje que vive en los matices: competente, esforzada, vulnerable a la seducción del poder, pero también terriblemente humana. “No es una víctima ni una villana, así nomás. Es alguien que se convence de pequeñas decisiones que parecen inofensivas… hasta que ya no puede volver atrás”, comenta García.
“Paulina tiene algo único: una capacidad de transmitir tensión y fragilidad con una sensibilidad especial. Puede cargar un conflicto enorme solo con una mirada. María Angélica Zari necesitaba eso, alguien cuya caída moral fuera tan íntima como reconocible”, explica Moisés sobre la elección de García para protagonizar la cinta.
Frente a ella, Pancho Melo encarna a Ramiro Tocornal, gerente de finanzas y pieza clave del engranaje corporativo. Es un personaje incómodo, directo, con una brutalidad que no viene del mal, sino de la eficacia. “Ramiro es el cara de raja del grupo, sí, pero también es el más transparente. Dice lo que los demás piensan y no se atreven a verbalizar”, explica el actor.



Para Moisés, esa mezcla de crudeza y humanidad era indispensable en la interpretación del personaje: “Pancho tiene una energía que desarma. Puede ser frontal, incluso brutal, pero nunca pierde humanidad. Ramiro Tocornal es justamente eso: un hombre que dice verdades incómodas, pero desde una convicción casi inocente. Necesitaba a un actor que no lo juzgara.”
Por su parte, Benjamín Vicuña interpreta a Max Mayol, parte del círculo ejecutivo que, con carisma y aparente sensatez, ayuda a sostener una cultura corporativa que se agrieta por dentro. Moisés lo resume así: “Benja tiene un encanto natural que funciona perfecto para Max Mayol. Es alguien en quien uno quiere creer. Y justamente por eso, su personaje es tan peligroso.”
Para el elenco, hacer esta película no es solo interpretar un rol: es entrar en una conversación pendiente sobre poder, responsabilidad y memoria reciente. “Estas historias vuelven porque no están resueltas. Contarlas es una forma de mirarnos, de ver dónde seguimos ciegos”, declara Paulina.
Pancho, en tanto, subraya el alcance humano del material: “Esta película es necesaria porque habla de lo que dejamos pasar. De lo que normalizamos. Actoralmente es un desafío, pero también una responsabilidad. No es solo un thriller: es un espejo que incomoda, y por eso mismo hay que hacerlo.”
Que Se Acabe Todo no busca repartir culpas simples, sino revelar un mecanismo. García lo dice con claridad: “No quiero juzgarla (María Angélica) desde afuera. Quiero mostrar cómo se llega ahí, paso a paso, sin darse cuenta.” Y Pancho añade una capa esencial: “En esta historia nadie se levanta diciendo ‘voy a hacer daño’. Esa es la perturbación: todo nace de pequeñas decisiones que parecen razonables.”
La película presenta un relato donde la caída moral comienza antes de que oigamos el estrépito, sino que se instala en un proceso silencioso, casi doméstico. Y es justamente ahí donde la química entre María Angélica Zari, Ramiro Tocornal y Max Mayol, sus gestos, sus tensiones, sus lealtades y traiciones, se vuelve el núcleo emocional de Que Se Acabe Todo: un espejo que interpela e incomoda, pero que no puedes dejar de mirar.