Las dos casas productoras de Chile y Argentina fortalecen su alianza en una visión que nace de la confianza técnica, se nutre del riesgo artístico y se consolida con una ambiciosa apuesta por los mercados globales.
La coproducción en el cine, sobre todo en Latinoamérica, hoy es fundamental para llevar proyectos adelante. Ante este escenario, aparece como un gran aliado: Jaque Content, una productora con más de dos décadas de trayectoria y oficinas estratégicas en Argentina y México. Con un aplaudido catálogo que va desde la aclamada Noche De Fuego, pasando por el fenómeno de Cannes Los Delincuentes, hasta el éxito arrollador de la serie La Chica Que Limpia.
Detrás de esta estructura operan sus productores ejecutivos. Daniel Lambrisca, socio fundador desde 1998, forjó su temple en el vértigo de más de 60 campañas políticas antes de liderar el desarrollo de largometrajes y series. A su lado está Emilia Benzo, el cerebro estratégico detrás de la producción de contenidos y las alianzas con gigantes como Netflix, Paramount+ y MGM.
Lo que comenzó como un intercambio de proyectos en Ventana Sur se transformó, años después, en una sinergia total. “Uno contrae una especie de matrimonio que dura de tres a seis años como mínimo”, explica Moisés Sepúlveda, socio de JUNTOS. Esta visión es compartida desde el otro lado de los Andes por Emilia, quien recuerda que el reencuentro en 2024 fue definitivo: “Nuestras empresas estaban en un momento parecido, con ganas de tomar desafíos industriales sin descartar nuestra marca autoral”.
La relación se selló con Que Se Acabe Todo. En un movimiento inusual para la industria, Jaque Content se sumó al proyecto apenas meses antes del rodaje. Felipe Egaña lo define como “un acto de mucha confianza y amor por el proyecto”. Los socios argentinos viajaron a Chile, estuvieron presentes en el set y hoy lideran la postproducción desde Córdoba.
Daniel destaca que este vínculo es una respuesta a la cruda realidad del mercado: “Hoy, si el cine no se hace en coproducción, es casi imposible llevarlo adelante. Con JUNTOS hay una empatía fundamental; estamos ligados por una idiosincrasia y una manera de ver el cine que nos hace mucho más parecidos entre nosotros que con Europa, por ejemplo”.
¿Y Ahora Qué? A Ibermedia
La alianza no se detiene en el drama financiero. Con la postulación de ¿Y Ahora Qué? a Ibermedia, JUNTOS y Jaque Content buscan validar una nueva tesis: el drama romántico con trasfondo autoral.
La cinta, que contará con la dirección de Fernando Lavanderos (Eterno, 2025; Las Cosas Como Son, 2012), fue recientemente postulada a Ibermedia. Más que un simple fondo de fomento, la instancia funciona como un sello de legitimidad y un aglutinador industrial que une a España, Portugal y América Latina. Incentivando la asociación estratégica entre territorios, de modo que las productoras fortalezcan sus nexos transnacionales.
La apuesta de la coproducción en ¿Y Ahora Qué? aborda un género aún sin explorar para JUNTOS y Jaque Content. La historia sigue a Gabriel y Ana a través de tres décadas de historia chilena bajo un pacto de intermitencia: encuentros regidos por el azar, sin compromiso y con el sexo como única condición.
Para Pancho Hervé, esta búsqueda responde a una línea editorial clara: “Queremos películas de autor que dialoguen con los géneros comerciales. Viajero Inmóvil fue de zombies, Una Señora Invisible de terror y ahora exploramos el romance”.
Desde Argentina, la visión es igual de ambiciosa. “Cimentamos esta alianza para que los proyectos viajen”, explica Emilia. “El proyecto de Lavanderos nos convocó el desafío de una película romántica con salida popular, pero con un trasfondo profundo”.
Ganar un fondo transnacional no es solo una cuestión de presupuesto; es un “timbre de prestigio”, como señala Moisés. Indica que el proyecto ha sido validado por jurados internacionales y abre puertas en mercados globales. Para Lambrisca, el resultado final es lo que habla: “Hoy el cine es un trabajo en equipo de diferentes latitudes que le suma calidad al producto final día a día”. Al final, la Cordillera ha dejado de ser una barrera para convertirse en el puente sobre el cual se construye el nuevo cine latinoamericano.