Socio de un medio legal, director gremial y con un pie en el mundo de los bares, Esteban Ruiz aporta a JUNTOS una visión donde el Derecho es un motor que permite que las ideas escalen.
La distancia entre el código legal y la cámara es mucho más corta de lo que parece. Para el abogado Esteban Ruiz, el Derecho es en realidad la arquitectura invisible que sostiene cada historia. Si el cine es un salto al vacío, su trabajo es asegurarse de que el paracaídas esté bien diseñado y que el aterrizaje sea en suelo firme.
Frente a la oficina de JUNTOS, trabaja el equipo de Estadio Diario, un medio dedicado a temáticas legales del que Esteban es socio. Desde allí, cuenta, comenzó a observar el trabajo del de productora. “Me llamó la atención la mirada profesional dentro de una industria que aún tiene mucho espacio para crecer en estándares. Quise aportar desde mi experiencia a un lugar donde el talento ya existe, pero donde falta estructura y orden”.
En una industria donde la propiedad intelectual es el activo más valioso, su rol trasciende el simple acto de ordenar papeles. El Derecho es parte de la base sobre la cual se construye la industria creativa: proteger una idea, regular el uso de imagen o negociar contratos con plataformas es lo que permite que un proyecto exista y pueda escalar.
Dado su dinamismo laboral, no es sorpresa que Esteban haya decidido incursionar en el mundo del cine. Desde su trabajo en una asociación gremial, al desafío de las startups, hasta la gestión de un bar o su pasado como manager de bandas y actrices. “Haber estudiado Derecho me abrió puertas, pero siempre he tratado de no limitarme a lo jurídico. Me gusta entender las dinámicas humanas detrás de cada proyecto”, afirma.
Recientemente, con el rodaje de Que Se Acabe Todo, Esteban pudo presenciar por primera vez al equipo de JUNTOS en el set, a la par con su trabajo de abogado. “Uno puede imaginar que es un trabajo exigente, pero vivirlo es otra cosa. Los días de rodaje tienen un nivel de energía, coordinación y presión que realmente sorprende: la cantidad de personas, la precisión que requiere cada escena”, reflexiona. “Eso, de alguna forma, también impacta en cómo uno ejerce el Derecho en este contexto: obliga a ser más ágil, más práctico, más conectado con la operación real, entendiendo que muchas decisiones legales tienen que tomarse en escenarios dinámicos y de alta exigencia.”
“Lo que más me entusiasma es la visión de los socios. Hay ganas de hacer las cosas bien y una convicción clara de construir una productora que sea una ‘máquina de hacer películas’ en el buen sentido: con consistencia, con calidad y con una mirada estratégica de largo plazo“, concluye. En la mesa de JUNTOS, Esteban se asegura de que, mientras la creatividad vuela alto, los cimientos legales tengan la fuerza para sostener el crecimiento de la productora.