La historia nos adentra en una profunda reflexión sobre los vínculos familiares, la maternidad y las complejas capas de la identidad, abordando desde una mirada íntima y documental las tensiones y los afectos que se construyen en el núcleo de una familia.

Esta película me parece una genialidad en cómo se sostiene a partir de ese concepto central. Si bien es una propuesta entretenida que te atrapa desde el primer momento, lo que más me gusta es cómo te invita a meterte de lleno en la trastienda de la realización cinematográfica. Al verla, te adentras en la vida real de la directora y de los productores, y en ese sentido es muy interesante encontrarse con momentos tan cotidianos como ver a Pancho Herve (productor) teniendo reuniones con María Paz González (directora).

Además, la experiencia de verla cambia por completo cuando la miras desde la perspectiva de su propuesta visual. Tuve la oportunidad de conocer más del proyecto en una charla que hizo David Bravo, el director de fotografía, y es fascinante entender cómo la cámara y la estética juguetean permanentemente con el concepto de la película. Es una recomendación imperdible de nuestro catálogo que te acerca al proceso de hacer cine de una forma súper cercana.