Descubre el trabajo de Gastón y Alejandro, los artífices de reconstruir cada atmósfera, paso y respiro de nuestra película desde los estudios de Córdoba, Argentina.
En estos momentos, “Plata Fresca” (Ex Que Se Acabe Todo) se encuentra en la recta final de la postproducción. Gracias a nuestros coproductores Jaque Content, el diseño sonoro está en manos de 440 Estudio, quienes trabajan hace más de 20 años desde el centro de Córdoba (Argentina) desarrollando proyectos audiovisuales y musicales.
El director de la cinta, Moisés Sepúlveda, destaca el valor de esta alianza: “Además de tener un enorme currículum y la mejor infraestructura técnica, tienen una disposición a lo colectivo y al riesgo creativo que es muy estimulante; tengo muchas ganas de que todo este proceso llegue a buen puerto”.
EL ARTE DE RECONSTRUIR LA HISTORIA
“Lo que tenemos que hacer es reconstruir artificialmente todo lo que se escucha. Si tú muteas las voces en una buena película, deberías seguir escuchando absolutamente todo lo que pasa; hay un laburo de recreación, pero también una propuesta sonora para sumar narrativa a lo que se cuenta”, explica Alejandro Di Rienzo, socio fundador del estudio cordobés, sobre el trabajo de diseño sonoro.
El proceso en 440 Estudio comienza una vez que la imagen ha alcanzado su corte final, dividiendo el trabajo en diálogos, música y efectos. El equipo se encarga de rescatar la intención actoral a través de una limpieza profunda de los registros, eligiendo minuciosamente entre los micrófonos para obtener la mayor claridad y espacialidad posible.
Luego entra en juego el Foley, un proceso artesanal donde se graban cada una de las acciones humanas (como los pasos o el sonido de un encendedor) para otorgarle peso y veracidad a los personajes.
Y finalmente, la atmósfera se construye por capas integradas bajo el sistema Dolby Atmos, permitiendo que el sonido se mueva con total libertad alrededor del espectador.
EL SONIDO DE UN FRAUDE FINANCIERO
En una película presentada en un plano secuencia, el sonido asume la responsabilidad de marcar los saltos temporales que la imagen no hace. Para lograrlo, el equipo diseñó contrastes específicos que marcan el ascenso social de la protagonista. Por ejemplo, mientras en su casa original el ambiente es hostil y ruidoso, en la nueva residencia se genera un paraíso artificial que sale del realismo.
Gastón Federici, que integra el equipo de sonido, comenta: “Buscamos salir un poco del realismo y exagerar algunas cuestiones. Queremos lograr que la tensión y la distensión se sientan con el audio; que el sonido mismo te genere esa rispidez cuando la escena es incómoda”.
El director describe esta búsqueda de una forma muy particular: “La película tomó una dimensión que me gusta retratar como un queso gruyère, con agujeros que funcionan como portales para moverte de un lugar a otro sin cortar”. Una metáfora que reafirma la apuesta narrativa del plano secuencia y se apoya en el trabajo sonoro.
“Intentamos lograr que sucedan cosas que te anticipen desde lo sonoro antes que la imagen. Si la cámara va de la cocina al patio, el patio ya se empieza a escuchar antes de llegar para que los dos ambientes se entrelacen y el espectador entienda el cambio de forma orgánica”, cuenta Alejandro.
Recientemente, el director viajó a Córdoba para trabajar en la mezcla final junto al equipo de Estudio 440. “Tener al director en el estudio para las decisiones finales es fantástico; es ahí donde decidimos qué elemento debe mandar para que la narrativa funcione con precisión y el truco de la película seduzca al espectador”, concluye Gastón.