El actor repasa su trayectoria como el antagonista predilecto del nuevo cine de género, su rol pionero en las batallas de rap escritas y su reciente incursión en las narrativas de las teleseries verticales.

Somos fans de Moisés Angulo: actor, rapero, director de ligas de freestyle y docente universitario, cuya huella en las producciones cinematográficas de JUNTOS abarca títulos clave de nuestro catálogo como La Taza Rota, Oro Amargo y, más recientemente, la esperada cinta de comedia negra y suspenso financiero Plata Fresca.

Para Moisés, la fascinación por los universos de ficción comenzó en la infancia, de la mano de su hermano mayor, Marcos, quien fue su puente hacia los libros, la música y las primeras imágenes en una sala oscura viendo la película de el Tío Rico MacPato. “Me acuerdo mucho de eso porque efectivamente era como sublime entrar a esta dimensión gigantesca de una pantalla que te envuelve”. Desde entonces, quedó prendado de un rito que defiende hasta hoy: “Lo que más me atrae, que también me pasa con el teatro, es ese oscuro que es previo a que comience, que es como una especie de jengibre que te limpia el cerebro, como que te dispone a que entre un nuevo mundo en ti como una conexión con tu mundo interior”.

Moisés Angulo en la pantalla grande

La relación de Moisés Angulo con JUNTOS inició gracias a La Taza Rota (dirigida por Esteban Cabezas), un drama en el que interpretó a uno de los personajes principales en una época donde, formalmente, la marca colectiva JUNTOS aún no se había constituido. Y más recientemente formó parte del elenco de Plata Fresca (largometraje de Moisés Sepúlveda filmado originalmente bajo el nombre de trabajo Que Se Acabe Todo).

El gran punto de inflexión audiovisual en la carrera de Angulo llegó con Oro Amargo (dirigida por Juan Olea), largometraje ambientado en el norte minero donde encarnó a Vladimiro, el antagonista del relato. “Para mí fue muy importante Oro Amargo porque fue la primera vez que yo pude tener un desarrollo más grande en términos cinematográficos”, explica. Aquella interpretación no sólo le valió una nominación a los Premios Caleuche, sino que reconfiguró su perfil de cara a la industria: “Permitió que a partir de ahí me llamaran para varias otras pegas cinematográficas o audiovisuales, fue precisamente porque me vieron como antagonista”.

Lejos de la caricatura del “malo porque sí”, para el actor, la clave del antagonismo radica en capturar el efecto bumerán del daño: “Me concentro mucho en que siempre hay un pesar en alguna acción que le causa dolor a otro. Creo que cuando uno hace daño, hay mucho de ese daño que se lo infringe a uno mismo; ahí está la humanidad de esos personajes”.

Rap, verso clásico y la “poesía callejera” de Barrabase

Paralelamente a sus casi 20 años de trayectoria en el teatro, donde destacan montajes con la compañía Teatro La María (donde debutó profesionalmente a los 18 años en La tercera obra) y el reciente éxito de taquilla de la obra Caballo en el Teatro Ictus junto a María Elena Duvauchelle y Nicolás Zárate; Moisés Angulo alberga una militancia inquebrantable en la cultura hip-hop.

“Yo soy rapero desde los 12 años”, cuenta el músico, quien recorrió Chile y Europa con su emblemática agrupación AstroPoetas. Su curiosidad por las métricas lo empujó a competir activamente en el circuito del freestyle, lo que posteriormente decantó en la creación de una de las plataformas culturales más importantes del país: Barrabase (oficialmente el Festival de las Artes Verbales de Chile), cuya gestión hoy lo lleva a dictar talleres de composición en colegios y comunas de todo Chile.

“En el rap para poder tener opinión yo solo necesitaba un par de palabras, para poder construir en base a la rima y eso me permitió generar una identidad. En Chile, ser rapero se volvió transversal en todas las regiones del país, siempre hay algún rapero en alguna plaza. El rap está muy relacionado a lo político en Chile; no hay un divorcio prácticamente entre rap y sociedad (…) el rap de divertimento es muy poco”, reflexiona.

El nuevo paradigma de las teleseries verticales

Siempre atento a las transformaciones de los lenguajes audiovisuales, Angulo forma parte de la vanguardia audiovisual al protagonizar “Sofía En Peligro” (MegaGo), una de las recientes apuestas chilenas en formato de teleserie vertical. En este thriller policial, el actor encarna a Gómez, un personaje corrupto y brazo derecho de la directora de la institución.

“Yo igual me veía un poco más temeroso en un primer momento porque encontraba que las primeras cosas que aparecieron verticales en Chile eran todas muy ligeras”, sincera Angulo. Sin embargo, el formato policial le abrió las puertas para explorar el potencial de esta naciente veta industrial: “Estamos todavía en una etapa de exploración que creo que se va a ir profundizando, y no dudo que van a aparecer grandes historias”.

Para Moisés Angulo, hacer cine “es tener la posibilidad de crear intimidad; tener esa capacidad de concentrarse para que el espectador pueda asistir a un acontecimiento íntimo. Cuando uno está actuando tienes un equipo de 15 o 20 personas alrededor tuyo, y ahí estás tú tratando de concentrar tu atención para que el vínculo entre tú, la cámara, el compañero que te está acompañando y el entorno puedan generar esa intimidad que después el espectador reciba como cine”.